Meditacion Practica para jefes de Familia



Cuando tenemos una familia a veces no tenemos tiempo para respirar y más aun cuando esa familia esta constituida por niños que son menores de los 4 anos. Para los jefes de familia el sentarse 20 minutos puede ser difícil y el mantenerse despierto durante esos 20 minutos aun más si no hemos acostumbrado a recargar el cuerpo con meditaciones de estar totalmente consciente durante el día.

Cuando descubrí esto hace muchos años me di cuenta que si hacia esto diariamente podría mantener mi avance espiritual y el rol que el creador me ha asignado en esta existencia. Mantenerse en observación de los pensamientos y no relacionarse con ellos es lo mismo que hacemos cuando nos sentamos a meditar. Pero nadie dijo que siempre debía ser si moverse o hacer otras actividades. Mantener la mente fuera de dualidad, el no permitir que las emociones nos lleven a los extremos es el ejercicio que día a día debemos hacer como algo primordial. Pero entiendo que decirlo y hacerlo son dos cosas diferentes así que compartiré algunos momentos en donde practico estar presente y en observación. Estos momentos van a crecentando el espacio a la conciencia le va dando el automático a ella y no a la mente como 99.9 de la humanidad lo hace.

Todos los días me tengo que levantar a las 4 am de la madrugada para irme a trabajar. Desde que me levanto trato de no indagar en nada solo en observar mis pasos y mis movimientos. Siendo totalmente consciente de cómo mi cuerpo se siente si existe algún dolor si el interior esta alterado por algún sueno. Trato de llevar eso hasta que entro al auto a conducir.

Cuando ya estoy al frente del volante apago la radio si se ha quedado encendida (regularmente conduzco en silencio debido a la práctica que voy a explicar a continuación). En ese momento al instante que empiezo a conducir empiezo a mirar mis pensamientos que a esa hora del día son mínimos y entonces comienzo a concentrarme a la vez en sentir las más partes del cuerpo posible. Como se siente el volante la presión del asiento en mis nalgas, mis pies en el pedal, mi espalda recostada al asiento. Así sigo hasta que puedo estar consciente y presente en lo que hago. Me digo a mi mismo soy un conductor y so eso. Mi visión periférica se expande lo mas que pueda sin identificar qué tipo de auto va al frente ni color solo consciente de que estoy conduciendo de sentir como mi cuerpo se esta trasladando de un sitio a otro. Entonces me pregunto: si me puedo observar entonces no soy el cuerpo.

En los 26 minutos que estoy manejando no existen casi pensamientos, el cuerpo se hace liviano el contento se siente suavemente. Entonces cuando me bajo del auto siento caminar en el aire me concentro en mis pasos yo los dirijo le quito el automático nuevamente a la mente. Respiro en mi columna elevando la energía a la fontanela y abordo el bus que me lleva a mi área de trabajo cierro los ojos y siento como me traslado me relajo trato de no hacer esfuerzo contra la inercia y al llegar ya complete alrededor de 45 minutos de meditación. Esto es una rutina diaria que se repite al regresar al la casa. Entonces esos 20 minutos que siempre son muchísimo más no es para buscar conectarse si no para expandir y olvidar todos los roles del mundo y ser atman, uno con Dios.

1