Maestria, Inmutabilidad ante todo

Se cuenta que existía un maestro que vivía en las afueras del pueblo. Todos conocían a este maestro espiritual por su perfección solo bastaba su presencia para que alguien pudiera sentir que ya no era una persona normal. En el pueblo lo querían mucho y aseguraban que él era una bendición por eso lo cuidaban siempre ofreciéndole abundancia suficiente para que siguiera compartiendo su sabiduría con todos los del pueblo. Era como un velón que tenía la capacidad de encender el fuego de otras velas aunque fuera por un momento.
En el pueblo existía una pareja que estaban sosteniendo relaciones premaritales algo que aquellos tiempos no era aceptado y condenado. Como la naturaleza no conoce de seriedad o de juegos. Cuando los elementos se combinaron perfectamente la joven quedo embarazada. El joven le dijo que lo negaría todo si decía que era del y que jamás lo volvería a ver. Ella trato de ocultar su embarazo hasta que no pudo más y sus padres le preguntaron quien era el padre de la criatura. Ella le dijo que era el Maestro espiritual los padres sin ni tan siquiera analizar lo que decía olvidaron todas las cualidades de este maestro en un instante. Entonces decidieron esperar a que naciera el niño para discutirlo con el maestro.
Cuando nació el niño lo llamaron el maestro fue muy feliz mente por que para el todo era una celebración. Cuando llego los padres le dijeron que se tenía que hacer responsable del niño por haber embarazado a su hija y que se lo tenía que llevar con el por qué ellos no se harían responsables. El maestro como si fuera un regalo dijo “Esta Bien”
El pueblo se entero de lo sucedido y sus discípulos lo abandonaron como un hombre santo pudo haber roto las tradiciones del pueblo y mas a un como un santo pudo tomar de los placeres del sexo. El maestro seguía inmutable con su cuenco mendigaba para el bebe y luego para él. Los viajeros que no conocían lo que sucedía seguían sintiendo que este hombre era algo especial mientras los pueblerinos estaban ciegos habían olvidado la luminosidad de este ser.
La joven después de unos meses de tanto remordimiento le conto todo a sus padres. Los padres de repente sintieron todo el peso de la vergüenza en ello y buscaron al maestro postrándose a sus pies pidiéndole que les perdonara. El dijo “Esta Bien”. Le preguntaron por qué no se defendió y el dijo porque todo está bien yo solo soy y la existencia provee todo nada cambia no hay movimiento solo soy. Si hoy tengo un bebe está bien si ya no lo tengo está bien si me aman está bien si no está bien. Yo no soy el que hago yo soy el que experimento la creación. Como puedo yo juzgar los deseos de Dios.
Ellos se marcharon con el bebe. El pueblo se entero de lo sucedido y su ley se hizo cargo de la joven y la joven. El maestro esta vez fue amado y bendecido más que nunca por los pueblerinos y su existencia llego a ambas fronteras del continente.
Las pruebas, las difamaciones, las flagelaciones, y todo lo demás, solo son oportunidades de reconocer y demostrar lo que somos. Que al final cuando sumamos y restamos solo somos Dios y todo lo demás percepciones, roles y otras construcciones colectivas o de nosotros mismos.
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