LA BONDAD AHUYENTA LA OSCURIDAD DEL ALMA

Por Rolando Vargas

"Mientras predicaba ante un gran auditorio, un sacerdote,
para ilustrar el tema que exponía, realizó una dinámica:

Mandó apagar todas las luces del recinto y encendió un cerillo.
Con voz potente pidió a los miles ahí presentes,
que aquellos que pudieran ver la luz de aquel solitario cerillo, gritaran “¡sí!”.
Inmediatamente todos respondieron de manera afirmativa,
formándose un coro que resultó ensordecedor.

El sacerdote dijo entonces: “Así como todos ustedes pueden ver en la oscuridad la luz,
por tenue que sea, cualquier acto de bondad, aunque en apariencia sea insignificante,
brillará en un corazón humano que se encuentre en tinieblas”.

Continuando con aquel ejercicio, les dijo:
“Ahora todos aquellos que traigan cerillos consigo,
tomen uno, y los que no, consíganlo con quien sí traiga;
y cuando dé la señal, enciéndalo, por favor”.
En cuanto dio la señal, el auditorio se iluminó de tal manera,
que la oscuridad desapareció y aquel lugar tomó la forma de un gran candelabro de pequeñas flamas.
Y en ese momento el sacerdote afirmó:
“Si todos juntos hacemos brillar nuestra propia luz, será posible ahuyentar las tinieblas de este mundo”.

Anónimo..
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