Imágenes que destruyen relaciones



Un pintor iba pintando la imagen de una mujer hermosa. Utilizando cada detalle de lo que parecía ser hermosa para el. Cada hebra de cabello, cada pestaña en fin cada detalle. Cuando terminó la obra quedó tan fascinado con lo que había creado desde la perspectiva de su mente. Tanto que a pesar que solo era una pintura en un lienzo quería poseerla y tenerla por siempre. Las personas que lo vieron justo cuando terminó la obra sólo veían una hermosa pintura de una mujer de su imaginación. El les decía lleno de pasión me casare con ella será mía es todo lo que imagine.

El mismo pintor comenzó a pintar una imagen horrenda de una mujer. Cada detalle que pintaba le daba escalofríos de terror. Necesito mucha valentía para terminar la obra y en el último trazo empezó a gritar “Por favor alejenla de mi por favor” Salió corriendo despavorido de su propia creación. De su propia percepción de lo  que es horrendo.

Esto es nuestra mente pintando sobre el lienzo de las personas. Cada vez que nos vamos relacionando con alguien empezamos a pintar en el lienzo de nuestra mente lo que interpretamos lo que es esa persona. Obviamos totalmente lo que es esa persona en el próximo instante. Nuestra mente empieza a contestar y preguntarse conversa con sí mismo sobre la imagen creada. Sin poder ver a la persona solo a la imagen.

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Amamos la imagen, odiamos la imagen. Los trazos son difícil de borrar para nuevos trazos cuando se han hecho con espesa pintura en nuestro lienzo de la mente. No vemos los aspectos cambiantes de las personas solo una imagen muerta. No podemos ver nuevos rasgos e intenciones porque no tenemos cabida en nuestra construcción mental.

Hace unos días hablaba con una persona a la cual le decía. Sabes esta conversación será en lo que podremos relacionarnos más. Por que después empezaremos a crear una imagen un concepto de quien es cada cual. Si no podemos relacionarnos de una manera meditativa. Sin expectativas con ansias de conocer y aceptar lo que somos en ese instante. Seguiremos haciendo trazos sobre el lienzo de la mente. En vez siempre tener un lienzo nuevo cada vez que nos encontremos. Donde podremos trazar una cara alegre, una cara triste, una enojada. A veces me atraerás a veces me alejaras pero siempre nos daremos la oportunidad de ser auténticos y que el otro nos pueda ver tal como somos.

Pregúntense cuantas veces hemos tenido que caminar fuera de una relación por la imagen que el otro tiene sobre ti. Cuántas veces hemos cambiado en una relación totalmente pero no puedes escapar de esa pintura mental del otro. De igual forma cuantas veces hemos creado esa imagen mental en el otro. Sin darnos cuenta que el otro a cambiado y cuando al final podemos ver nos damos cuenta que estábamos enamorados o odiando una imagen que nada tenía que ver con las realidades de los momentos de relacionarse.

De igual que vemos la vida de manera positiva o negativa sin ver la realidad objetivamente. De igual forma nos relacionamos. En una dualidad, sin dejar cabida al verdadero amor, amistad o el solo relacionarse. Sin centro solo somos un péndulo que oscilamos de lado a lado por la vida hasta que la fuerza vital al terminar nos muestra donde siempre debimos estar en el centro como en el comienzo.

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