El Sentirse Negativo puede Esconderse Debajo de Nuestras Ideas Positivas.



Hace algunos días me llegaron unas líneas. Estas líneas era sobre el poder que tenemos para crear nuestra realidad física. Pero las líneas aclaraban sobre la diferencia de estar diciendo cosas por ocultar la realidad “El positivismo es una cobertura al negativismo que en el fondo siente la persona”. Esto no significa que debemos ser negativos o dejarnos ahogar por los acontecimientos. Esto solo dice que debemos observar la realidad y realizar la verdad del momento. Debemos de actuar pero no de manera emocional sino de manera consciente. Decir que nos sentimos felices o que el mundo es maravilloso como un mantram mientras solo tratas de distraer la miseria que sientes no hará nada por ti.


Tenemos que realizar que no se necesita afirmar lo que somos. Por qué deberíamos decir un millón de veces que somos humanos. Es un verdad que no debemos pensar que respiramos a cada instante. Observar y aceptar nuestra realidad entendiendo que todo cambiara. Que la felicidad, la tristeza, los buenos momentos y los malos son como entrar en un río. Siempre en constante movimiento. Nunca ni por un segundo podemos bañarnos en sus mismas aguas.


Hablar del sol en día nublado es mentirnos. Pero hablar sobre que el sol saldrá en algún momento aunque este nublado es entender la naturaleza del cambio. Tres padres llegan a la casa y la madres le pide que mire el nivel de la leche en el refrigerador. El primero mira y el envase se encuentra en su mitad y dice el frasco esta medio vació. El segundo mira el frasco y dice el frasco está medio lleno. El tercero mira el frasco y dice voy a comprar más leche para llenarlo. Necesitamos tomar acción observar sin dejarnos llevarnos por nuestras percepciones si no por lo que es.


Quiero aclarar que no es que no veamos la vida de una manera positiva. Debemos hacerlo siempre pero no solo con ideas, mantrams, necesitamos sentirlo. Y la única manera es entendiendo los cambios de la vida. El observar nuestras sensaciones y no aferrarse a ellas o rechazarlas sean estas de placer o dolor. Logra que nuestra personalidad reaccione menos a los cambios de emociones o situaciones incómodas. Nos ayuda a lograr estar disponible a la inteligencia universal y a la frecuencia del amor que sucede cuando la mente se calma y no trata de reaccionar a las emociones ni al ego.

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