Cuando permitimos vivir la experiencia del otro libremente nos liberamos.


El momento de abandonar el intentar cambiar la percepción del otro se vuelve en un momento liberador. Hace algunas semanas me encontraba con unas de las situaciones más triste que un practicante puede presenciar. El de ver en toda acción a un principiante en el camino espiritual engañar a personas con más evolución haciéndolos creer que tiene grados de maestría. Esta situación es particular porque la persona mitomana fue una persona muy allegada a mi. Así que sé con certeza cada mentira que utilizó para lograr mover un grupo de personas a que lo siguieran sin profundo discernimiento.

No es la primera vez que lo presencio pero es la más cercana por la cercanía que tenía a esta persona. En otra ocacion lo pude observar de cerca en otra persona. Pero a diferencia de este que lo hace mas por dinero que por poder la búsqueda del primero era de reconocimiento.

En el pasado me había preocupado por las personas que siguen a este tipo de persona pero el tiempo me ha enseñado que las personas que siguen este tipo de falso maestro tienen que pasar por esta experiencia. Esto se debe porque deben entender que la evolución espiritual es una de constante discernimiento y que no se basa en solo los conocimientos de una persona particular sino también en su estilo de vida pasado, presente y a dónde se dirige.  

Por eso a pesar de que hubiera podido al menos sonar la alarma de lo que sucede para crear la duda en aquellos que lo siguen como él describe y citó “como focas”. He decidido permitir que el río siga su cauce con la certeza de que el momento de realización de estas personas llegarán. Dándose cuenta entonces de que debemos prestar atención a nuestro maestro interior más que a las voces exteriores. Como Osho dijo alguna vez, los falsos maestros son necesarios para que puedas reconocer al maestro verdadero y rendirte a sus pies.

En el momento que podemos comprender que la vida es una experiencia de evolución espiritual dejamos de interferir con las personas a nuestro alrededor y empezamos a amarlas de manera incondicional. Esa manera es el de aceptarle como eres sin tratar de cambiarlos y de igual manera amarte a ti. Siempre agradeciendo la oportunidad de poder expresar eso que te brota con naturalidad hacia ti y hacia los demás. Sin la necesidad del otro para llenarte y el amar al otro porque así lo deseas no por la necesidad de que te retribuya.

Cuando aceptamos las acciones del otro como su experiencia y su responsabilidad empezamos a vivir en paz. Porque la libertad que regalas es la libertad que te regalas a ti mismo para experimentar la experiencia de la vida sin culpas y sin juicios. Tu y la vida se convierten en un hermoso escenario para actuar el guión que vas escribiendo mientras improvisas las lineas que te hacen vivir.
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